Cuando conocemos a Dios, cuando aprendemos quién es Él, y nos damos cuenta de Su grandeza, Su omnipotencia, Su fidelidad, Su amor, Su justicia, Su santidad, es inevitable no perder de vista los lejos que estamos de su estándar.
Pero también es inevitable ignorar lo impresionante que es Su plan de salvación. ¿Cómo siendo un Dios tan grande, tan perfecto y tan justo, pudo amarnos a nosotros, que somos tan pequeños tan imperfectos, tan perversos, a tal punto de enviar a Su Hijo para que diera su vida en nuestro rescate?
La realidad es que al contemplar a Dios, no podemos hacer más sino maravillarnos. Una y otra vez, a lo largo de la Palabra de Dios encontramos que se habla de Sus maravillas.
Una maravilla es un evento, o un suceso extraordinario que nos hace admirar. Nos hace quedar absortos, nos hace decir, ¡wow! o ¡vaya!
Pues bien, en la palabra de Dios abundan esos sucesos, esas maravillas, pero la que sobrepasa a todas es justamente la muerte de Jesús en la cruz. Es el punto central de la historia, no solo de la historia de la salvación, sino de la historia de la humanidad. La realidad es que hoy estamos en el año 2019 después de Cristo. Tal es la importancia de la muerte de Jesús, que ha partido la historia en dos. Pero más allá de eso, lo maravilloso es cómo Dios, en su plan perfecto, manifestó su amor y su justicia con la muerte de Jesús,
Isaías 53: 4 y 5 dice:
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Nosotros merecíamos el castigo que Jesús, manifestando el amor de Dios, recibió en nuestro lugar. Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Y gracias a que Dios manifestó su amor por nosotros al proveer un sustituto que pagara por nuestros pecados, ahora tenemos la esperanza de salvación y de vida eterna.

Te invitamos a escuchar el audio de la enseñanza titulada Dios de maravillas.