Podemos tener muchas excusas para no leer la Biblia, pero para los cristianos hacerlo no es opcional. Nuestra rleación con Dios depende completamente de la lectura de la Biblia. Si bien Él nos habla por medio de la comunión con los hermanos o las circunstancias, su principal medio de comunicación con nosotros es su palabra.

En la vida de un cristiano no habrá una verdadera transformación mientras no tome en serio la palabra de Dios. La enseñanza de hoy es un estímulo a que tomemos en serio la Biblia, a que la leamos, la estudiemos, la memoricemos y la obedezcamos.